domingo, 17 de febrero de 2019

TESIO, SUS CABALLOS Y VISCONTI, JAPÓN, ROSALES Y MENDOZA, 'PEGASOS' AMERICANOS

-“No copio a nadie. No tengo un método. El método es imitación. Yo invento. Y como los demás no han visto nunca nada igual a lo que yo hago, dicen que estoy loco”. El autor de estas autocomplacientes palabras es Federico Tesio, de cuyo nacimiento en Turín se ha cumplido el pasado 17 de enero el 150 aniversario. Conocido como Il Mago di Dormello en alusión a la yeguada que fundó en 1899 a la orillas del lago Maggiore, Tesio ha pasado a la historia de las carreras como uno de más geniales e intuitivos – y también más metódicos, a pesar de sus palabras- personajes de la historia del turf y de la raza PSI. De los prados de su yeguada salieron dos de los mejores corredores de la historia, Nearco y Ribot; unos cuantos campeones –Cavaliere D’Arpino, Navarro, Donatello, Tenerani, Botticelli, Braque- y numerosísimos buenos caballos.

-Taciturno, reservado y en lo que tocaba a los caballos dueño de sus propias decisiones –su cuadra se alimentaba nada más que de los productos de Dormello y Tesio no solo era su propietario y criador, sino también su entrenador-, el turinés ganó su primera clásica en 1908, cuando la torda Veronesa (Melanion) se apuntó el Premio Regina Elena (1.000 Guineas). Al año siguiente, Fidia (Bay Ronald) le dio a Tesio su primer triunfo en la más importante carrera intergeneracional de calendario transalpino, el Premio del Commercio, después denominado Gran Premio di Milano y carrera que los productos de Dormello ganaron en veintitrés ocasiones, aunque en dos de ellas no lo hicieron defendiendo los colores blancos con cruz de San Andrés roja de la yeguada, sino después de haber sido vendidos por Tesio a otros propietarios.

-Uno de esos triunfos ajenos se produjo en 1932 y su  protagonista fue Sanzio, un hijo del Derby-winner Papyrus que Tesio vendió por solo 1.500 liras al considerarlo demasiado débil para soportar sus rigurosos métodos de entrenamiento. Sanzio encontró más comprensión y paciencia en manos de su nuevo propietario y entrenador, el joven aristócrata Luchino Visconti di Modrone, conde de Lonate Pozzolo. Tesio llegó a manifestar por Visconti, según recoge Chris McGrath en su espléndido libro Mr. Darley’s Arabian, un respeto como entrenador que no expresó por ninguno de sus colegas de San Siro. Sin embargo, pocos años después del triunfo de Sanzio, Visconti di Modrone conoció, gracias a Coco Chanel, al gran cineasta francés Jean Renoir y las carreras perdieron a un gran preparador, pero el mundo ganó a un director genial que en las décadas siguientes firmaría, con el nombre de Luchino Visconti, obras maestras del cine como El gatopardo, Rocco y sus hermanos o Muerte en Venecia, por citar solo algunas.

-Los productos de Dormello ganaron veintidós veces el Derby Italiano, y en este caso todas las victorias fueron para Tesio. El primero fue Guido Reni (Melanion) en 1911. Este 2019 se celebra el centenario de otra de sus victorias en la carrera, la de Meissonnier, un hijo de Signorino y Fausta, y propio hermano de otros dos ganadores de la clásica para Dormello: Michelangelo, que ganó en 1921, y Mellozzo da Forli´, que lo hizo en 1922. La madre de estos tres animales, Fausta, ganadora a su vez del Derby y el Oaks italianos, se la compró Tesio a su compatriota el conde Felice Scheibler y en ese sentido es una rareza, pues el propietario de Dormello acudió casi siempre al mercado inglés para surtirse de yeguas de vientre.

-Fausta era hija de Spearmint, un muy buen corredor que ganó el Derby el Grand Prix de Paris en 1906, y parece que -al margen de la gran consideración general que Tesio tuvo siempre por los ganadores de la gran clásica inglesa- este caballo le gustaba especialmente pues en 1915 adquirió otra hija suya, Catnip. El pobre físico de la yegua, su raquítico historial y la depresión del mercado debido a la guerra le permitieron a Tesio hacerse con ella por solo 75 guineas. No está mal para una yegua que se convirtió, a través de su hija, la muy buena corredora y madre Nogara (Havresac), en abuela de Nearco (Pharos), nacido en 1935, imbatido en sus catorce carreras y una de las obras maestras de Tesio. La última victoria de Nearco se produjo en el Grand Prix de Paris, entonces la carrera más prestigiosa del calendario francés, y sirvió para colocar a Tesio en la primera fila del panorama internacional de la cría del caballo de carreras. Pocos días antes de la prueba, Italia –que había eliminado previamente a Francia- se había apuntado en el Stade de Colombes de París la tercera edición de la Copa Mundial de Fútbol al ganar a Hungría por 4 - 2. El triunfo de Nearco batiendo a los mejores potros locales –y al ganador del Derby, Bois Roussel, también criado en Francia aunque entrenado en Inglaterra- fue demasiado para el herido orgullo galo y los turfistes presentes en Longchamp recibieron con pitos y abucheos al pupilo de Dormello. Su jockey, Pietro Gubellini, acabó de arreglar las cosas al responder con el saludo fascista

-Después de esta carrera, Nearco fue vendido por 60.000 libras al bookmaker inglés Martin Benson, que lo retiró como semental a su Beech House Stud (donde le construyó un búnker para protegerlo de los bombardeos de la Luftwaffe). Allí, el nieto de Catnip se convirtió en uno de los sementales más influyentes de la historia de la cría del PSI.  Su presencia es endémica en los pedigrees de la raza a través sobre todo de su hijo Nasrullah y su nieto Northern Dancer y baste decir, por ejemplo, que de los últimos cincuenta ganadores del Derby solo hay once que no descienden de él por línea masculina; y de esos, todos menos uno (Snow Knight, ganador en 1974) tienen líneas de Nearco en otras partes de su origen.

-Federico Tesio decía que no podía haber demasiada sangre del gran St. Simon en un pedigree. Nearco fue prueba viva de su aprecio por el famoso semental del Duque de Portland, pues su genealogía contiene cuatro líneas de este caballo, y del modo equilibrado que tanto le gustaba al italiano: Pharos, padre del crack, tenía a St. Simon 4 x 3 a través de hija e hijo; y en Nogara, su madre, aparece 3 x 4 mediante hijo e hija. Hoy la sangre de Nearco no es tanto aconsejable como inevitable. En el pedigree de uno de nuestros mejores corredores, Hipodamo de Mileto, que hace unos días inició su año con una victoria sencilla, el caballo de Tesio aparece veintitrés veces.  Varias de ellas a través de dos de sus ilustres descendientes por línea masculina, los ¾ hermanos Nureyev y Sadler’s Wells, cuya presencia simultánea en este, como en otros pedigrees, es muy beneficiosa. Otra combinación interesante del pedigree de Hipodamo de M. es la duplicación 5 x 5 de Bustino, excelente corredor sobre distancias clásicas que no tiene a Nearco en su pedigree pero es bisnieto por vía patrilineal de Donatello, otro de los grandes productos de Dormello.

-Falco, el padre de Hipodamo de Mileto, no ha resultado un gran padre de corredores en liso, aunque ha tenido sus momentos, como la victoria de su hija Odeliz en la edición de 2015 del Prix Jean Romanet G1; en 2018, y aparte del buen desempeño por parte de Hipodamo de M. en nuestras pistas, su hija Xenobia ganó una carrera de G3 en Irlanda. Al mismo tiempo, el caballo ha demostrado aptitud para engendrar buenos saltadores, y probablemente esa circunstancia es la que ha merecido el interés de la yeguada inglesa Elusive Bloodstock, que lo ha incorporado, compra mediante, a sus efectivos y donde hace la monta este año al precio de 3.000 libras. Su mejor hijo sobre los obstáculos es Peace and Co, ganador de G1 en el prestigioso Cheltenham Festival.

-La alta competición tuvo una de sus últimas citas del pasado año en el Arima Kinen G1, la singular y popularísima carrera japonesa en la cual la mayoría de los participantes (diez de dieciséis) son elegidos por votación de los aficionados. La ganó el 3 años Blast Onepiece, al que montó Kenichi Ikezoe, jinete que ya había ganado la prueba tres veces, dos de ellas a lomos del muy bueno y bastante temperamental Orfevre, a su vez dos veces segundo en el  Prix de L’Arc de Triomphe, en el que fue batido en 2012 por Solemia y en 2013 por Treve. Blast Onepiece es hijo de Harbinger, que ganó de forma espectacular el King George VI & Queen Elizabeth Diamond Stakes G1 en 2010 y poco después fue retirado por lesión. Al año siguiente inició su actividad reproductora en la Shadai Stallion Station, donde hace la monta al precio de 6 millones de yenes y se ha convertido en uno de los mejores sementales del turf nipón. En 2018 fue quinto de la estadística local, con 315 corredores, 115 ganadores de 171 carreras y ganancias de 2.680,64 millones de yenes.

-El origen de Blast Onepiece es bastante evocador para el aficionado español. En primer lugar, porque Harbinger es un hijo de Dansili y de la yegua Penang Pearl (Bering), y esta es madre también de Arnuero (Sakhee), al que vimos aquí hace pocos años ganar tres carreras y colocarse en grandes premios para la Cuadra Medreal. Y en segundo término, porque en la línea femenina de Penang Pearl encontramos a la inglesa Mamounia, útil corredora criada por el magnate del whisky J.A. Dewar. Cruzada con Ribot, otro de los logros máximos de Tesio, Mamounia dio a Fleeting Moon, modesta ganadora entre cuya producción se encuentra Pink Velvet, alazana criada por William Hill Studs e hija del buen millero y excelente semental Petingo. Pink Velvet, que no llegó a correr, es uno de los eslabones de esta línea que nos trae a España, pues fue importada a nuestro país por la cuadra Rosales en los años 70.

-A pesar de que a partir de entonces Pink Velvet  fue cubierta por sementales que a la postre demostraron ser mediocres, la yegua tuvo una buena producción, en la que destacan dos hembras: una es Valinska (Dubassoff), de la que Fernando Melchor dice en su más que notable libro sobre la Cuadra Rosales, publicado póstumamente el pasado año: “Yegua de muy pequeño tamaño, acostumbraba a galopar descolgada del pelotón para imponer en la recta una punta de velocidad impresionante”; eso es lo que Valinska hizo en el Beamonte de 1981, en el que,  montada por Diego Martínez y defendiendo los colores de la Cuadra Motrico, logró la más importante de sus dos victorias. Y la otra, La Pantera Rosa (Ashmore), sobre la que Melchor afirma en la obra citada: “Yegua tardía, muy pequeña, bonita, dotada de una gran punta de velocidad”; es decir, otra pequeña rematadora, en su caso ganadora de 7 carreras, entre ellas el singular Premio Armada Cup Race Plymouth Donostia, corrido solo una vez  -en concreto el 31 de julio de 1986-, y que con sus 8,5 millones de pesetas en premios fue en su momento la carrera mejor dotada de la historia del turf español.

-Volvamos con Mamounia, que tiene más descendencia española: en 1958, y de su cruce con otro campeón de Tesio, el gran fondista Botticelli –ganador de la Ascot Gold Cup G1-, la yegua dio a Bambola, ganadora de 5 carreras y abuela a su vez de Antipática, una refinada hija de Kalamoun que corrió para la Cuadra Mendoza a finales de los 70 y, entrenada por Angel Penna, ganó dos carreras. Ni esta torda ni Valinska tuvieron progenie digna de mención, mientras que La Pantera Rosa dio al útil Ator, un hijo de Casualidad que ganó varias carreras y se colocó en el Hispanidad y en el Gobierno Vasco, y a Jethro (Panoramic), no corredor y padre de dos ganadores modestos, Barny y Homer.   

-Pocos días después de que Blast Onepiece ganara el Arima Kinen (ante más de 100.000 personas, por cierto), el entonces 2 años y ya hoy clásico Saturnalia ganó de forma notable una de las grandes carreras niponas para los más jóvenes, el Hopeful Stakes G1, montado por el jinete francés Christophe Lemaire, que tan buen desempeño está teniendo en Japón. Saturnalia es hijo de Lord Kanaloa, de que ya hemos hablado aquí y que es la última gran revelación de la cabaña nipona de sementales: ha padreado 140 ganadores con sus dos primeras potradas, entre ellos la campeona Almond Eye y Stelvio, ganador de G1. Aparte de eso, Saturnalia trae también recuerdos de la Cuadra Mendoza, pues su cuarta madre es Principia, entre cuya producción está El Muñeco, un castaño de físico ligero que 1982 presentó su candidatura a las clásicas para los colores malvas y amarillos tras ganar en su debut y semanas más tarde en el Nouvel An –por entonces una acreditada preparatoria- pero después perdió la forma. Segundo en aquel Nouvel An fue Lesbos, hijo de la citada Pink Velvet, y tercero otro de Mendoza, Nimbo, que esa misma temporada ganó el Memorial.

- Candidatos clásicos parecen también El Guanche y Eluan, que con sus respectivas victorias en Cagnes y Dos Hermanas han caldeado un poco el páramo competitivo invernal. Ambos descienden por línea masculina del gran Danzig a través de dos de sus más prolíficos continuadores, Green Desert (en el caso de El Guanche) y War Front (en el de Eluan), y llaman también la atención sus líneas de madres. El alazán careto de Rama, criado por la Cuadra Altamira, proviene de Hardiemma, madre del ganador del Derby y muy influyente reproductor Shirley Heights; de la prolífica estirpe de esta yegua proceden también, por ejemplo, Whipper, padre de Recoletos, y Kiffer, criado por Haras de Mamaria y ganador del Gran Premio Nacional de 2009 para la Cuadra Inguis. Eluan, por su parte, desciende de la francesa Sunda, nacida en 1958 y que a través de su hija Yeovil (hija del americano  Sir Gaylord y ganadora de una carrera para la cuadra Wertheimer) ha estado muy presente en las pistas españolas durante las últimas décadas. Así,  Yolanda (Run The Gantlet - Yeovil), importada a España por la Yeguada Gracijo, fundó una familia a la que pertenecen El Trastámara, El Ceremonioso, El Hechizado, Abdel, Dikta del Mar y Checo, entre otros; y de Young Hostess, a la que Yeovil engendró de su cruce con Arctic Tern, proceden Young Tiger, Aspasia de Mileto, Guadalmedina y Lady Revel.

-La estadounidense y aún bastante nueva Pegasus World Cup G1 (este año ha celebrado su tercera edición) tiene un nombre singularmente pretencioso y una dotación muy alta pero al menos el espectáculo en la pista de Gulfstream Park, donde tuvieron lugar las dos carreras (una en hierba y otra en fibra) en que este año se ha dividido la competición, ha sido bueno. La carrera en hierba, que se corría por vez primera, la ganó Bricks and Mortar, un 5 años que con esta victoria se convirtió en el 33º ganador de G1 que engendra Giant’s Causeway, el gran semental de Ashford Stud, la división estadounidense de Coolmore, donde había nacido en 1997 y donde murió en abril del pasado año. Fue el primer caballo después del citado Danzig, -que la ganó en 1991, 1992 y 1993-, en encabezar tres veces la estadística de sementales de Estados Unidos, lo que consiguió en 2009, 2010 y 2012. (Desde entonces ha repetido Tapit, en 2014, 2015 y 2016). 

-La versión tradicional de la Pegasus, sobre fibra, la ganó brillantemente City of Light, que un par de meses antes se había apuntado la Breeders’ Cup Mile. Este caballo tiene en su pedigree una duplicación sobre el gran Secretariat (uno de los más sensacionales representantes de la línea masculina de Nearco) y una línea más de la madre de este, Somethingroyal. En estas fechas el caballo empieza a hacer la monta en una de las más importantes y aristocráticas yeguadas de Kentucky, la Lane’s End Farm, al precio de 35.000 dólares. En el mismo establecimiento hace la monta su padre, Quality Road, uno de los sementales más cotizados del mercado estadounidense, como se refleja en los 150.000 dólares que cuesta su cubrición. El caballo ha producido en sus cinco primeras potradas nueve ganadores de G1, entre los que destaca la yegua Abel Tasman, mejor hembra clásica en de Estados Unidos en 2017 ganadora de seis carreras de G1 y que a principios del pasado enero fue vendida en subasta a Coolmore por el precio de 5.000.000 millones de dólares. La cantidad contrasta bastante, incluso teniendo en cuenta la inflación, con las 75 guineas que Tesio pagó por Catnip. Tanto Abel T. como City of Light tienen en sus pedigrees trece líneas de Nearco cada uno.

Quality Road (Foto cedida por Lane's End Farm).




4 comentarios:

  1. Como siempre una pasada .
    Muchas gracias.

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  2. Disfruto con la lectura de tus artículos desde la época de Corta Cabeza. Un abrazo.

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  3. Muchísimas gracias, Octaviano. Nunca dejaré de estar orgulloso de que mis primeros artículos de carreras se publicaran en Corta Cabeza.

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